Cenizas y poesía

Sergio Guerra, poeta y narrador chileno, explica que todo comenzó más o menos así: una noche, tras escapar de un bar de Valparaíso, llegó a una casa en donde un grupo de personas leía poemas alrededor de una fogata. Todos, los buenos y los malos, los lanzaban a las llamas. Para él no había dudas: estaba por primera vez ante los poetas piromanistas. Guerra, entonces, se les unió, los invitó a tomar, quería saber por qué le daban ese destino a su propia obra. El poema auténtico, decían, equivale al efímero instante de su escritura. ¿Y con la narrativa? Nuestro autor, en una segunda ocasión, notó que los textos narrativos no eran lanzados a la hoguera, sino que los poetas los guardaban disimuladamente en sus bolsillos. Al notar aquello, les propuso reunir esos relatos en un libro, hacer su historia. Ese es el origen de Fiebre. 

             Luego de esta introducción, lo que sigue es un conjunto de páginas que estructuran una novela breve, dividida en tres partes, cuyo protagonista, un aprendiz de poeta, nos cuenta su vida, sus excesos, junto a este grupo de piromanistas que deambulan por las calles de Santiago. Aquí conocemos a una serie de personajes, algunos más bizarros que otros, los cuales le achacan a la poesía un valor trascendental dentro de la sociedad de consumo: está Alonso, un poeta cibernético nacido veinte años antes de su tiempo; Karla, una de las primeras piromanistas; Ramírez, un escritor que rescata historias de sujetos inolvidables; y Daemian, neófito del ocultismo hermético, en palabras del narrador. 

            Para estos poetas, quienes a su vez narran historias dentro del relato general del libro, dada esta operación de “rescate” señalada al inicio, la escritura es un acto combativo, una resistencia que se traduce en la incineración —poética o humana— frente a las violencias simbólicas y estructurales de Chile y el mundo. Así leemos, por ejemplo, referencias al caso Quemados, donde un grupo de militares quemó vivos a Carmen Gloria Quintana y Rodrigo Rojas De Negri; a las incineraciones de personas en el Tíbet, Francia, Argentina, España y Chile, entre muchos otros lugares, en protesta a la represión y abuso estatal; o también a ámbitos literarios, como la última decisión de Kafka de quemar toda su obra, condición que, como sabemos, no fue cumplida. Historias que acompañan los caminos del narrador, en una sobrevivencia permanente dentro de un territorio que subordina a la poesía y a sus habitantes.

            “Te burlas de nosotros con tu sol que no nos calienta / nosotros temblamos de fiebre”, dirá Diego Maquieira en uno de los epígrafes del libro, y ese es justamente el sentido del mismo: la poesía, las llamas, como una revelación que nace y muere al momento de ejecutarse, quedando cenizas a la vista y en el recuerdo de todos. Así, Fiebre, parte de la colección de narrativa de Editorial Anagénesis, llega como una novela que reflexiona sobre un país sombrío, pero cuyas luces se encuentran en la escritura. 


Ficha técnica

Autor: Sergio Guerra

Libro: Fiebre

Páginas: 64

Editorial: Anagénesis

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